viernes, 22 de octubre de 2021

Lección 60, Cuarto Grado, Primera Orden

 Cuarto Grado Primera Orden "Filósofo":

"La soledad del Ermitaño"


La demostración de que jamás estamos solos


Uno de los problemas más graves, en ésta última Generación, es la aparente soledad de las personas.


Las personas mayores son abandonadas en asilos o, lo que es peor, en sus propias viviendas sin recibir la menor atención de sus descendientes.


La gente casada se siente sola y ven a sus parejas como gente extraña con la que no pueden compartir casi nada.


Los niños y jóvenes se sienten abandonados por sus padres, pendientes de un trabajo absorbente o, lo que es peor, del culebrón de turno que los mantiene encadenados frente una pantalla.


La gente se siente sola en los lugares más concurridos y donde cada cual va pendiente de su smartphone.


Resulta muy difícil convencer al Mundo, a la gente y a las personas, que jamás, nunca han estado solos y que la sensación de soledad solo es una mera ilusión.


Solo en el Ser Humano, viven miles de millones de microorganismos; es decir, todo un Universo de seres vivos e inteligentes que trabajan para que los espíritus tengan sus más reales experiencias en éste Plano que les ha tocado vivir.


La sensación de soledad proviene de la responsabilidad, no compartida, del liderazgo. La Soledad del Líder ¿habréis oído hablar alguna vez de ello?


Desde pequeños nos han condicionado para que creamos que somos un Individuo, un Yo perfecto; pero lo cierto es que somos una multitud de organismos viviendo en una Colonia perfectamente engarzada y estructurada. Las personalidades más fuertes, las que poseen un líder indudable, se encuentran en una permanente batalla para no perder su lugar de dominio, de Poder. Ese miedo se traduce, en el conjunto conocido como Ser Humano, en miedo a perder el control, perder la cabeza o volverse loco. Todo ello es una misma cosa.


Durante toda la vida nos encontramos en una tensión permanente intentando mostrarnos como la Sociedad nos ha dicho que debemos de comportarnos. Una Personalidad férrea, en ese sentido, es algo bien visto. También se ve bien que nuestro carácter se encuentre libre de bamboleos; es decir, que no seamos diletantes y cuando continuamente de opinión. Esto, hace de nosotros seres prefabricados que no se comportan con naturalidad por el qué dirán.


Todo ello se traduce en que los líderes de la Personalidad de los seres humanos se encuentran poco dispuestos a compartir su liderazgo, con el fin de que, desde fuera, la Personalidad sea vista como algo coherente, integral y, sobre todas las cosas, individual. Sí, que detrás de nuestro Cuerpo y de nuestro Rostro solo se encuentra un Yo, un yo poderoso o débil; pero solo uno y eso, dado que somos una comunidad multiorgánica, es una falacia.


Aunque no seamos capaces de darnos cuenta, somos una Persona muy diferente para cada una de las personas que nos conoce. El Yo que ven nuestros compañeros, cada uno de ellos, es diferente al que contempla nuestro jefe, esposa, hijos o vecinos. De hecho, no habrá dos personas que preguntándoles acerca de alguien, cuenten exactamente lo mismo. El Liderazgo de nuestra fragmentada Personalidad es siempre compartido, mal que nos pese, y eso supone, por convencionalismo, una lucha interna por ver quién da la cara en determinado momento.


Dicho de otro modo, dentro de nuestro interior, existe una guerra permanente por ver quién maneja nuestro Cuerpo, quién posee el Poder de manifestarse y hacer que la marioneta del Organismo haga determinadas cosas y otras no.


Hemos estado hablando del Ser Humano ordinario y que sufre el Síndrome de la Soledad del Líder, cargado de ansiedades que llegan a conducirlo a los límites del.pánico y de la Locura. En el fondo de todo esto, el Líder está deseando compartir, su trabajo, con sus iguales; pero el condicionamiento Social se lo.impide.


El Iniciado o Iluminado ha roto las cadenas del convencionalismo; es decir, ha perdido el sentido del ridículo y ya no siente vergüenza porque los demás vean que se comporta de una forma inapropiada para los cánones sociales establecidos. A un Iniciado no le importa que alguien lo señale y digan que está loco.


Un Iniciado jamás se sentirá solo pues posee más de un millón de amigos; y no nos estamos refiriendo solo a las personas con las que se cruza en la calle sino también a la infinidad de yoes que sabe, comparten su existencia, de forma, a caballo entre lo armonioso y lo anárquico. La soledad es una quimera que no posee existencia, aunque al Individuo se lo enclaustrada en una celda de castigo sin luz ni ventilación.


El diálogo entre las diferentes partes del Yo debe de verse como algo muy natural y olvidarnos de la mezquina idea de que quienes hablan consigo mismo están locos de atar.


Aunque el Espíritu sea Uno, único e indivisible, su manifestación como almas personalidad es casi infinita. De ese modo, jamás el Uno ha podido encontrarse solo, pues siempre se manifiesta en forma de numerosas individualidades; del mismo modo que la manifestación de la plenitud del Pleroma se realiza mediante la existencia de los preexistentes y eternos eones.


Es necesario que lo que aquí hemos expuesto sea perfectamente asimilado porque es un paso muy importante en el Camino hacia la Iluminación absoluta. Sí, el reconocer que no estamos solos, nunca lo hemos estado y nunca lo estaremos, dado que dentro de la Unidad se encuentra la Multitud.


Aralba Pensator Minister (Frater RC)