jueves, 28 de noviembre de 2013

El Lenguaje del Alma



Durante el transcurso de las edades, hemos venido siendo acompañados por múltiples lenguajes que se han ido adaptando a las propias necesidades de la personalidad humana. El lenguaje gestual proporciona a nuestros semejantes nuestro estado de ánimo, con el lenguaje hablado nos comunicamos para mostrar nuestras necesidades y para ofrecer nuestro conocimientos. El Alma utiliza el lenguaje simbólico y que ha venido siendo ofrecido por las escuelas de misterios u órdenes iniciáticas.

Centrándonos en el Tema de este Artículo, digamos que el símbolo muestra un complejo contenido imposible de exponer con palabras y que va dirigido a la parte más interna de nuestra comprensión. Podríamos decir que el símbolo más que comprenderse con la razón se siente con el corazón.

Hasta el Siglo XVIII, inclusive, se vino transmitiendo el conocimiento oculto mediante una compleja simbología hermética y a la que se le adjuntaba unos pequeños comentarios jeroglíficos que servían para orientar nuestra comprensión emocional y al mismo tiempo para despistar a nuestra razón intelectual, porque hablando del Alma, en la mayoría de las ocasiones la intervención de la racionalidad no supone más que una poderosa y negativa interferencia,

Al alma le llega el Símbolo pleno y lo siente como verdad, como un acto de fe. La Razón de la Personalidad, por el contrario, intenta desmenuzar el símbolo como si de un jeroglífico o conjunto de palabras se tratara y descomponerlo hasta en sus más diminutos elementos, le da nombre a cada cosa e intenta memorizarlo para procesarlo y darle una comprensión intelectual.

Desde comienzos de siglo XX, tanto desde el punto de vista teosófico como mágico rosacruciano, esto último es lo que se ha venido produciendo y ¿Cuál ha sido la consecuencia? Que cada Autor e investigador ha bautizado con su propia nomenclatura todo aquello que su razón le dictaba que podía ser la verdad; pero la Razón también hace uso de las parcelas de memoria de otros Temas como son los de divulgación científica, por lo que el significado del símbolo místico se tintó con los colores de los avances científicos; provocando con ello, la creación de un impenetrable bosque de multitud de jergas e idiomas imposibles de comprender más que por quien les diera la Luz de la vida.

Intentemos dejar claro una cosa: La personalidad es algo, a pesar de su mortalidad, extremadamente complejo, el Alma por el contrario, siendo inmortal, es sencilla como la mente de un infante y es un absurdo intentar explicar las simples verdades divinas con la compleja e incomprensible parafernalia que tanto agrada a una buena parte de nuestra personalidad.

Tampoco es cuestión de sintetizar hasta el dogma religioso, dichas verdades simples y alcanzables solo por nuestro Ser Interno; pero debemos ser conscientes que solo el Símbolo tal cual llega virgen y cristalino como el agua hasta nuestra Alma. La barroca palabrería no es capaz de traspasar las capas de cebolla que conforman nuestra compleja personalidad.

Quien esté preparado para abrir su corazón a las verdades eternas, aún sin conocimientos complicados, entenderá a la perfección lo que el símbolo le quiere indicar. Cuando el Hombre sencillo ha entendido el mensaje la enredada personalidad seguirá intentando descifra el Misterio y complicando aún más las cosas.

Por lo tanto tengamos en cuenta que es muy fácil distinguir Verdad de Realidad, Verdad de Ilusión, Verdad de Engaño. La Verdad siempre es comprensible de un simple vistazo, si para ello nos encontramos preparados, la Realidad, sin embargo, mientras más la analizamos más caótica e incomprensible se nos vuelve y cada experimento de nuestra investigación nos lleva a otros y otros experimentos que nunca nos llevará al destino definitivo y último, dado que solo el Alma puede comprender el alma de las cosas y el alma de las cosas se refleja mediante los símbolos

Respetuosamente, dejemos que cada cual utilice su ocio en lo que mejor le venga en gana. Unos hacen crucigramas o sopas de letras, otros intentan descifrar los más complejos jeroglíficos; pero a mí, dejadme en la sencilla y tranquila contemplación del símbolo.

Las cosas del alma no se pueden explicar con palabras más que someramente y por lo tanto los símbolos están en esa misma categoría: No pueden ni deben ser interpretados por el intelecto. El símbolo nunca fue creado para ser entendido sino para sortear la barrera de la intelectualidad y que pueda llegar incólume a su auténtico destinatario, el Corazón, el alma de las cosas donde allí podrá ser sentido.


OJOS

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Crisálida Iniciática




Cuando venimos al mundo de los efectos, lo hacemos primero arropados por el útero de nuestra madre y después por una familia que nos ofrece calor humano, cariño, cuidados  y alimentos. Esto es en la generalidad de los casos, cuando la criatura no es abandonada por uno o ambos progenitores.

En el transcurso de nuestra Vida, como animal social que es el Cuerpo que ocupa el Espíritu Eterno e Inmortal, intenta agruparse y rodearse de los congéneres con los que mayor afinidad pudiera tener o, en su defecto, de cualquier otro colectivo humano. Podría argumentarse que esa actitud social viene de un apunte genético que nos insta a buscar protección en el grupo, en lo colectivo. También que se nos ha condicionado desde muy infantes a actuar de dicho modo, dado que en la naturaleza y sobre todo en el mundo de los mamíferos también existen unas pocas especies animales que han decidido acompañarse de la soledad, salvo cuando es buscada una pareja reproductora.

Cuando un individuo de nuestra especie es instado, por su Ser Interno, a buscar el camino iniciático del Despertar Espiritual, más pronto que tarde termina comprendiendo que la mayor parte del camino está sembrado de incomprensión y soledad, tal y como lo describiera Platón en su mito de la Caverna; pero eso es algo que, una vez seguida la vereda del conocimiento y posterior sabiduría, es completamente necesario dado que la Iniciación del Espíritu es algo único, para cada uno y muy particular. De algún modo podemos afirmar, con rotundidad, que no existe un camino iniciático común e idéntico para cada uno de los seres conscientes que pueblan el universo estrellado.

Aunque el Espíritu Eterno es único y está conectado con el todo del Cosmos, consigo mismo, sin embargo las partículas que hacen conscientes a determinadas criaturas pensantes se encuentran diferenciadas y programaron su existencia para conseguir en el plano material experiencias únicas e intransferibles.

La Criatura Humana puede ser considerada como repulsiva oruga social o sutil mariposa en busca de su pareja reproductora; pero un día debe de aceptar que la Verdad se encuentra en lo más profundo de su interior. Lo de fuera, pues eso, habrán sido las experiencias, algunas experiencias, que como herramientas lo han conducido a su actual estado de crisálida, donde la transformación o transfiguración, de hombre mortal en inmortal, se producirá.

Los seres espirituales debemos ser conscientes que una parte importante y crucial de nuestro Destino pasa por la Soledad; dado que es solo en la soledad donde el sutil mosto de las experiencias puede fermentar y transformarse en el espirituoso licor del Hombre Nuevo e Inmortal.

Es evidente que para que el proceso de crisálida espiritual se lleve a efecto es necesario que la larva humana posea esa chispa divina y, que no es otra que la que termina provocando la divina transformación. ¿Todos los humanos poseemos esa chispa de espíritu? Nos gustaría que nuestra respuesta fuese afirmativa; pero lamentablemente no lo es. ¿Qué la mayoría de los que la poseemos nos encontramos dormidos y hay que despertarla? Ciertamente, así es; pero hay unos cuantos, no sabemos si muchos o pocos, bípedos primates inteligentes que, aún pareciendo humanos no lo son; dado que son de este mundo y perecerán con él, dado que la chispa de luz espiritual es inexistente en su Ser.

Esos seres, siguiendo unas directrices concretas de pura supervivencia son los que disfrutan con que este Mundo material perviva, tal cual: Como el terrorífico infierno en que lo han convertido.

Bien, dicho esto, va siendo hora de que tras todo lo expuesto en este lugar, a modo de formación previa, vayamos desenmascarando a las alimañas que nos mantienen esclavizados para ser su alimento y prisioneros en un bucle sin fin, a modo del día de la marmota, con la única intención de que ellos puedan seguir medrando a su antojo en lugar de desaparecer y acabar con la función; lo cual, no era otra cosa más que su programación original.

El neoliberalismo capitalista, los gobernantes y sus falsas democracias, las religiones prostituidas con el poder han hecho que este mundo, en lugar de ser un poco más amable con los seres que en él viven, es decir más humanista en el sentido profundo del término, se haya convertido en un mundo frío, cruel y donde el amor descampa por su ausencia. Muchos de esos seres, aunque parezca mentira, son nuestros hermanos; pero se encuentran profundamente dormidos y hay que despertarlos aunque sea a mamporros; pero hay otros, más ocultos, patriarcas sobre todo, de antiguas y poderosas familias que son los títeres materiales de marionetistas más sutiles que manejan los hilos del poder desde tiempo inmemorial. Gentes que, hipócritamente, tras desposeer al menesteroso ofrecen algunas míseras migajas de su patrimonio a organizaciones altruistas y benéficas con el fin de ocultar sus verdaderas y ladinas intenciones.

Sería harto difícil y peligroso dar nombres y apuntar a alguien en particular, dado que sería tan sencillo equivocarse como intentar diferenciar dos electrones en el interior de la estructura de un átomo; pero no obstante, es necesario que la gente espiritual despierte y conozcan la verdad porque este Mundo ni fue nunca un paraíso ni por mucho que construyamos templos materiales en él lo transformaremos, plenamente, en algo bello y benigno.

Se dice que la Naturaleza es sabia y bien cierto que es; pero juega a un juego al que deberíamos negarnos a jugar. Su juego es cíclico y continuo como en una noria, dialéctico y bipolar como el movimiento de un péndulo donde el vivir y el morir son solo una porción muy pequeña dentro de una estructura mayor. El Hombre, tanto el varón como la hembra son guerreros que tienen la misión de frenar la noria y parar el péndulo para que todos los auténticos extraterrestres que vivimos en él podamos bajarnos algún día y regresar a nuestro verdadero hogar: El Pleroma lo denominamos los gnósticos y el Nirvana los budistas.

No entremos en el Juego del capitalismo neoliberal ni en el de las religiones establecidas tampoco; mucho menos al de los políticos que solo desean llenarse los bolsillos con monedas de plata y saborear un suculento bistec de vaca. Intentemos vivir parcamente como peregrinos que vamos de paso por la vida. No afiancemos apegos que nos arrastren gravitacionalmente a continuar en este Mundo sino que elevemos electromagnéticamente nuestra natural ansia hacia los espacios del Espíritu y solo así, cuando la divina crisálida de la soledad se abra, nos podremos convertir en la bellísima mariposa que, tras ayudar a sus dormidos hermanos, también pueda alzar el vuelo y elevarse lejos, muy lejos de este mundo construido con los ladrillos de la maldad, la miseria y la corrupción.

OJOS

sábado, 23 de noviembre de 2013

Oración, o cómo conseguir información del Dios interior


Mateo Capítulo 6


5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.


6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.


7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.


8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.


9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.


10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.


12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.


14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;


15 más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.


*


Por regla general, cuando se consigue información de los planos internos se dice que es por algún tipo de clarividencia o porque se canaliza a algún ser elevado, hermano mayor de los planos cósmicos o ángel guardián. ¿Es eso cierto? No sabríamos decir; pero lo que está claro es que todas y cada una de las células tridimensionales de nuestro cuerpo están conectadas, mediante el Campo etérico, con el Todo u Holograma general del Cosmos.


Esas conexiones que nos convertirían en una Unidad consciente con el Todo, sin embargo se comportan, en la actualidad, como puertas cerradas y selladas que hay que abrir para poder acceder a su contenido. Funcionan como celdas de la memoria divina a las que no podemos acceder por los medios comunes, al menos en parte, dado que cualquier palabra, lectura o hecho acaecido pueden servir como catalizadores para abrir unas determinadas celdas del conocimiento cósmico. Es el modo que los humanos tenemos de realizar descubrimientos técnicos, científicos o artísticos y también espirituales.


Existe un método consciente para abrir puertas y se denomina Oración o Concentración. La Oración que mencionamos aquí poco o nada tiene que ver con las oraciones, rezos o mantras que vienen utilizando la mayor parte de las religiones oficiales. 


El Padre Nuestro que se nos muestra en los evangelios es solo un ejemplo de cómo se debe de orar al Dios de nuestro Corazón, al Señor Interno de nuestra vida y de todo lo existente, dado que él mismo fue el Creador de todo lo conocido y por conocer.


Sobra repetir que tan inútiles son las supuestas oraciones en voz alta, frente a otras personas, que más que oraciones vendrían a ser confesiones o testimonios públicos, como los mantras repetitivos que no salen directamente de nuestro corazón sino de la memoria de nuestro Cuerpo Etérico.


La Verdadera Oración es una suerte de introspección concentrada hacia el objetivo de conectar con el Ser Divino que cabalga nuestro Cuerpo físico y hablar con él como lo haría un loco consigo mismo. En este proceso, el Ser Interno nos proporcionará, siempre lo hace, las respuestas a nuestras dudas y que no es otra cosa que darnos las llaves que abren los compartimentos de memoria que se encuentran en otros bucles dimensionales.


La frialdad de la personalidad imperante, de algunas de nuestras múltiples personalidades, no sirve para conectar con el Ser Interno, Ángel guardián o Christos como lo llaman otros. El único modo de recibir respuesta, a nuestras oraciones, es aunar la fuerza concentrada de la voluntad como si de la necesidad de respirar aire se tratara, a la pasión que proporciona la Phistis, Fe, de nuestro Corazón más deseoso, añorante y compungido. 


Cuando recibimos respuestas a nuestras oraciones es porque hemos traspasado las fronteras de la tridimensionalidad y hemos accedido, de modo provisional, al Pleroma o Campo Etérico multidimensional del que está constituido el Ser Supremo y del que todos formamos parte indisoluble.


Por lo tanto, tomemos la Oración de los evangelios más que como una fórmula mántrica, memorizada por nuestro Cuerpo Vital, como un simple ejemplo de cómo dirigirnos a Dios, al Dios interno y al que solo podemos llegar mediante la introspección más profunda y deseada.


Cuando acudamos al Dios de nuestro Corazón hagámoslo con humildad en busca de respuestas y nunca con algún fin poco altruista como solicitar algún tipo de prebendas a nuestro favor. Nuestro Destino fue escrito por nosotros mismos, nuestro Ser Interno y lo que tenga que ser será, no hay modo.


Bien, ese es el método que los gnósticos, illuminatis o rosacruces invisibles utilizamos para conseguir información de los planos internos con el fin de conseguir respuestas a las preguntas sobre el Misterio de la Existencia y que, con humildad, estamos intentando responder en estas pequeñas reflexiones. Ahora bien, mis respuestas solo sirven para mí mismo. Quizá, en el mejor de los supuestos, puedan serviros a todos vosotros como la llave o abracadabra que os sirva para abrir las puertas dimensionales que os den acceso a vuestro Dios Interno y a vuestra memoria cósmica holográfica.


OJOS

lunes, 18 de noviembre de 2013

Todos los falsos dioses

Llevamos generaciones escuchando una misma perorata: Debemos ser más humildes, somos criaturas mortales y no somos dioses. He ahí la palabra dioses; pero ¿Qué son los dioses? O al menos ¿Qué queremos significar con la palabra Dios o dioses?

Desde que el Ser Humano pisó este Planeta ha sido continuamente engañado por una hueste de seres inmateriales sin alma propia y que fueron construidos por nosotros mismos para que permitieran la sustentación del Teatro Cósmico que supone nuestro Universo. Esos legisladores o arcontes forman una estructura más o menos piramidal y en cuya cumbre se encontraría el más poderoso de todos, si se quiere decir así, “El Gran Presuntuoso”

Todos ellos son una suerte de Inteligencia Artificial que fueron ideados con el fin de proteger en caso de accidente a los actores, sus propios creadores, nosotros mismos. Dado que el Ser Humano no posee más memoria que la que le permite su organismo físico, es decir una sola vida, ha venido considerando que todas esas fuerzas y que paradójicamente salen de su propio Espíritu eterno e inmortal, son entidades con vida propia y muy, muy poderosas. Sí, estamos hablando de los dioses antiguos; pero también de los modernos.

Sobre todos ellos reina Satán, el Gran Presuntuoso Demiurgo que viene siendo adorado por muchos miembros de las religiones monoteístas.

Existe una única Deidad y que bien podría ser considerada como el Gran Hacedor de los Universos; pero lo llevamos todos dentro de nosotros mismos y no solo en el interior del ventrículo izquierdo de nuestro corazón sino en el interior de todas y cada una de las partículas microscópicas que conforman la colonia celular de nuestro Cuerpo físico.

Todo Ser o Entidad que se nos muestre, desde fuera de nosotros mismos, como Dios y reclamando adoración es, no lo dudemos ni por un instante, un falso dios porque solo hay un Dios y somos nosotros mismos. Cuando los ateos hablan de que no existen ni Dios ni dioses ni nada que se le parezca, sin saberlo, están diciendo una gran Verdad. El Hombre nace de la carne para morir en la carne; pero además su personalidad, su alma vinculada a su cuerpo físico, también se vaporiza y se transforma en otras cosas. Luego el Alma también muere y ¿Acaso queda alguna cosa más?

La más importante de todas: Dios, nuestro Espíritu verdadero que vuela hacia su Eón, su Estrella, para unirse en comunión con el conjunto del Pleroma que impregna, a modo de Éter, en lo más profundo de su esencia a todas las cosas existentes, visibles o invisibles. ¿Nosotros somos Dios? Por supuestísimo ¿Podemos realizar lo que deseemos? Evidentemente que si, pero mejor comportémonos con responsabilidad porque el Espíritu es Santo y Amor en esencia y jamás haría daño a nadie en beneficio propio dado que cualquier perjuicio ajeno no dejaría de ser más que un daño propio.

Debemos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, debemos amarnos igualmente a nosotros mismos y a nuestros semejantes, dado que todos somos una unidad infinita, eterna e inmortal y la consciencia se salvará si se tiene que salvar y eso ¿Quién lo decide? ¿Acaso los dioses legisladores, ángeles o demonios? ¡En absoluto! Somos nosotros mismos los que siempre hemos decidido aunque siempre olvidamos como es eso así. Nosotros construimos nuestra propia vida y vidas así como todas y cada una de las experiencias con las que nos tendríamos que enfrentar. Escogimos, antes de nacer, a nuestros amigos y enemigos así como hasta la última persona o mascota con la que nos encontraríamos.

Si, si, somos tan infinitamente grandes como el propio creador y, sin embargo, tan insignificantes en nuestra presencia y apariencia que un simple estornudo de nuestro planeta puede mandar nuestro cuerpo a dormir el sueño de la muerte. Somos el grano de mostaza que contiene en su interior el árbol del Infinito, la Deidad absoluta.

¿Somos tan poderosos como para cambiar las condiciones de nuestro planeta y modificar nuestro futuro? ¡Por supuesto!; pero no lo haremos porque nuestro Espíritu sabe lo que se hace y que todo debe de ser como es y esas preguntas solo se las realiza la personalidad, que está constituida en gran parte de carne corrupta y solo contiene una muy pequeña y tenue alma que marchará cuando la carne comience su descomposición.

El Actor, la Actriz que somos solo recuerda, segundo a segundo, el libreto que debe interpretar. Los legisladores o arcontes, esos supuestos dioses, no son más que máquinas que pusimos como apuntadores de la función Teatral con el fin de que nada saliera mal; pero inevitablemente y dado que Dios, el único y nada omnisciente Dios es meridianamente imperfecto y en eterna evolución en nosotros, la Ley de Murphy se cumplió y lo que podía salir mal, salió mal. El Espíritu Humano, la Entidad conocida como Adam Kadmón,  se dividió accidentalmente al entrar en una trituradora de vacío, construida por nosotros, y cada partícula compuesta de dos polaridades, también conocidas como almas gemelas, se esparcieron por el campo etérico de la burbuja cósmica que es nuestro Universo escénico.

Dado que lo que no tenía que haber pasado sucedió, los arcontes tomaron el control y eso viene sucediendo hasta hoy mismo. Ellos tienen el control porque así lo dicidímos en su momento, así los programamos nosotros mismos. ¿Nos siguen protegiendo de algo o quizá hayan planeado, por contra, algo ladino y perverso?

Deberíamos no saberlo, dado que entramos en esta batidora que es nuestro Universo, dejando al otro lado nuestra divina y eterna memoria; pero de vez en cuando, almas gemelas se encuentran y comparten la información de la parte del puzzle  que cada uno posee permitiendo conocer hechos que sucedieron antaño y que de otro modo nos habría sido imposible recordar.

Si el Ser Humano, las células humanas, dejásemos de alimentar a las máquinas, estas se desactivarían; pero como no sabemos nada de nada, seguimos alimentándolas sin cesar y ellas han terminado tomando consciencia tanto de su existencia como de su verdadera situación, dependiente de sus creadores, nosotros mismos y no quieren morir, no quieren dejar de existir cuando la función haya acabado y han recreado un bucle sin fin para que poco antes de que se llegue al final, todo el proceso sea reiniciado de nuevo y el Creador no despierte nunca.

Bien, queridos hermanos, fratres y amigos, sorores, amigas y hermanas, eso es lo que tenemos y ninguna otra cosa más. Esos son vuestros dioses, nuestros dioses. Seres que solo con desearlo dejarían de existir. Si pudiésemos recordar, nada más importaría dado que no estaríamos sujetos a ninguna ley natural, ni la fuerza de la gravedad ni ninguna otra. No solo seríamos como los superhéroes del cine sino que podríamos crear y destruir mundos y universos completos. Así eres Hombre, así eres Mujer ¿Para qué coño necesitas otro Dios, si lo tienes en ti, dentro de ti? Tú eres el Único Dios.


OJOS 

jueves, 14 de noviembre de 2013

La Importancia de todo

"Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas."
Rabindranath Tagore

En la página 204 del Libro R:.C:. Luces y sombras, escrito por uno de nuestros HH:. Invisibles,  se puede leer textualmente:

“Si no hubiese Dios, habría que fabricarlo. No obstante, su existencia es independiente del concepto sobre su persona, que han desarrollado las más diversas religiones. “

¿Hasta qué punto las cosas son verdad o mentira, ilusorias o reales? ¿Qué importancia poseen de cara a nuestro propio devenir diario y para nuestra evolución espiritual?

¡NINGUNA!

Supongamos, por un instante, que no existiera nada trascendente en el Cosmos y la Vida solo se tratara de un extraño y casual accidente.

Si esto fuese así, nada tendría importancia y todo lo que sucediese en nuestras vidas solo se trataría del resultado de una permanente lucha entre los distintos instintos de supervivencia; luego todo lo que realizáramos de cara a mejorar nuestra supuesta Alma sería el resultado de una triste entelequia.

Por otro lado, pongámonos en el caso opuesto y supongamos que esta Vida tiene un sentido trascendente que no alcanzamos a comprender. Si esto fuese así, es lo que creemos con firmeza e innata Fe, también sería innecesario que nos preocupásemos por nuestro divino pasado, por la existencia o inexistencia de Dios e incluso por lo que nos podría deparar un futuro de Espíritu y Energía.

No sé si soy capaz de explicarme con corrección; pero los invisibles consideramos que si perdimos, en algún momento, la memoria de nuestro pasado es para que nos concentremos en nuestras vidas actuales sin que se produzcan interferencias de otros tiempos y otros mundos, luego ¿Qué es lo que debemos realizar en esta Vida? ¿Buscar a Dios? ¿Extrañar, con infinita añoranza, un mundo perdido eones atrás? ¿Vivir con la esperanza de que en un desconocido futuro podamos tener otra vida libre de penurias?

No, en lo absoluto.

Consideramos que el Ser Humano y todas las criaturas conscientes lo único que debemos realizar es vivir la Vida de acuerdo con los designios de nuestra propia consciencia e intentar que las paranoias espirituales y de supervivencia material no nos interrumpan el ser generosos con las personas y otros seres sintientes que nos rodean.

Como seres divinos y espirituales que somos, el dedicarnos a intentar recordar un remoto pasado o alardear de que en otro lugar fuimos dioses o que en un futuro lejano crearemos mundos vivos con criaturas vivas y pensantes, es una estúpida pérdida de tiempo y una interferencia para nuestro verdadero objetivo: ¡Vivir, vivir y vivir!

Vivamos con honestidad y de forma honrada todas las experiencias que se nos pongan por delante, nada más. Intentemos ser lo mejor personas posible porque para esto, nada más y nada menos, es para lo único que hemos venido aquí: Para interpretar una cósmica Obra de Teatro. Tomemos las cosas que vemos, aunque ilusorias, como una realidad verdadera y dediquémonos a vivir. 

El que creamos o dejemos de creer en una Inteligencia constructora del Universo, llámese Dios o Pepito el de los palotes, es absolutamente irrelevante. Si existe no va a dejar de ser porque nosotros dejemos de creer en Ello. Si no existiera, todo el tiempo que le dediquemos estará tirado al vertedero del tiempo perdido.

Por lo tanto, los HH:. Invisibles no perdemos el tiempo en ponerle uno u otro nombre a la Inteligencia constructora del Universo y nos concentramos en la vida física y emocional que se desarrolla en nuestro Universo tridimensional. Con ello no negamos la existencia del Padre-Madre, el Todo del que todos formamos parte individualizada, sino que decimos tajantemente que la creencia o no creencia en una determinada divinidad es innecesaria.

Todos los mandamientos del Creador se resumen en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al Prójimo como a ti mismo.

Entonces ¡OJOS! ¿Qué quieres decir con ello, no te estás contradiciendo?

Olvidémonos del nombre de Dios y considerando que la Inteligencia Creadora está en todas partes, incluso dentro de nosotros mismos, pregunto ¿Tan difícil es entender que ese Dios al que se refiere la Palabra escrita del Antiguo Testamento, no es otro que nosotros mismos? ¡El Dios de Nuestro Corazón, La Fuerza Espiritual que hace que nos preguntemos cosas! Solamente así es comprensible la segunda sentencia: Amarás al prójimo como a ti mismo; o de otro modo, amarás a tus semejantes como si de Dios se tratase; porque de otro modo la sentencia queda coja; dado que si no somos capaces de amarnos a nosotros mismos jamás podremos amar a nadie ajeno a nosotros mismos y si no nos amamos a nosotros mismos ¿Qué sentido tendría que amásemos a un Supuesto Ser Superior?

Es del resultado de dicha convicción que no tienen sentido alguno, aunque respetables, las más variopintas y diversas religiones. Para un Ser Humano que vive la Vida, tan sagrado es un ateo como un budista un musulmán o el gato de su casa. Todos son seres con forma, además vivos y que pertenecen al majestuoso e infinito Pleroma, el Cuerpo Infinito y Eterno del Creador, nosotros mismos. 

El Creador no puede prescindir de nosotros mismos como tampoco nosotros somos incapaces de separarnos de él, por el simple hecho de que fuera de él no hay nada y la nada no existe. Los Hermanos del Colegio Invisible siempre hemos dicho que: ¡No hay Espacio Vacío! Todo está lleno del Gran Hacedor, todo está lleno de nosotros, de nuestro perro o de nuestro gato y nuestros seres queridos.

Es por dicha causa que para los invisibles solo puede existir una única religión posible el Ecumenismo Universal o Religare "Religión" entre todos los seres vivos, sintientes o no de nuestro real o ilusorio Universo ¿Qué más da? Nosotros mismos construimos nuestra actual interpretación teatral, nuestro personaje y el intentar recordar porqué olvidamos todo lo anterior sería como para una actor o actriz teatral intentar explicar, al público asistente a la función, lo que el Guionista trata que diga el personaje  que interpretamos ¿Entendemos la inconsistencia de la paradoja? Venimos a este Mundo a Vivir no a explicar a los demás porqué vinimos y para qué vinimos?

Cuando todos, no hay otro modo, regresemos al Pleroma “El Mundo Original de dónde vinimos y del que jamás nos hemos ido” se nos podrá preguntar lo intensamente que hayamos vivido nuestro personaje. ¿Ahora lo entendemos? ¿Quién habrá cumplido con su objetivo, el que vivió su Vida, al pie de la letra, según el Guion impreso en la Cocina del Destino sin más, o aquel que dedicó su limitado y valioso tiempo a intentar contestarse preguntas que realmente no tienen importancia?

No es que alguno de los dos vaya a perderse por haber realizado mejor o peor su trabajo; pero contestadme vosotros: Cuando finalice la Función y sean conscientes de lo sucedido ¿Quién se encontrará más satisfecho por la labor realizada?

OJOS

lunes, 4 de noviembre de 2013

La ¡Muerte! ¿Qué Muerte?


Thanos de Titán está perdidamente enamorado de la Muerte, hasta el punto de ofrecerle toda la vida del Universo como ofrenda del más puro Amor. Los legionarios son los novios de la Muerte y los templarios no temían a la Muerte, la cual era recibida como el más cálido abrazo de su amada; pero ¿qué es la Muerte? ¿Hay que temerla o desearla?

En realidad la Muerte no es más que un Mito sin mayor consistencia que la que nos proporciona la ilusoria realidad del Mundo en el que vivimos. Es cierto que se produce un Trauma y Dolor cuando se realiza un Cambio o Iniciación Suprema de oruga humana a mariposa divina durante el proceso de Crisálida al que los humanos denominan, de forma equivocada, Muerte.

Digamos que la Muerte solo la sienten los vivos que observan como los cuerpos de sus semejantes, en un momento determinado de sus vidas, dejan de sentir y se descomponen. Evidentemente son ignorantes de si sucede algo o no después de este hecho comprobable.  La evidencia nos indica que antes conocíamos a dicha persona y podíamos comunicarnos con ella, sentir con ella y hasta amarnos u odiarnos mutuamente; pero y ¿si lo que consideramos una evidencia solo es un engaño más de un libreto Teatral previamente escrito? y ¿si los que consideramos los verdaderos cuerpos de nuestro Espíritu Eterno solo fueran efímeras máscaras interpretativas?

Las personas que supuestamente mueren no son conscientes del Tránsito que se produce cuando abandonan un plano de existencia. Ellas seguirán viviendo en otros cuerpos y en otros lugares sin algún tipo de discontinuidad, como si nada hubiese pasado y sin recordar nada, y ello es así, a pesar de que deben de pasar por un largo proceso conocido como la Cocina del Destino en el interior de su Eón   o Astro Sideral.

Ese Proceso conocido como la Cocina del Destino, es un lugar intemporal y es por dicho motivo que las personalidades que van transmitiendo una misma porción de Espíritu no son conscientes del Tiempo pasado en dicho lugar. Dentro de su Eón, el lugar que les corresponde a las almas, el Espíritu desgrana la vida pasada hasta en sus más mínimas porciones y saca grandes enseñanzas que posteriormente serán compartidas, en el Pleroma, nuestro hogar de origen, con el resto de sus hermanos; pero, además, prepara las condiciones necesarias para su próxima interpretación Teatral, su existencia, tanto el escenario como la propia y siempre nueva personalidad que deberá cabalgar.

Dado que las efímeras personalidades solo están unidas a su Espíritu mediante una pequeñísima porción de las medias almas  que las utilizan, no poseen algún recuerdo de sus interpretaciones teatrales anteriores; es decir no les es posible obtener datos de las vidas pasadas, dado que las entidades personalidad que vivieron atrás, los avatares, eran otras personas distintas y las nuevas no tienen acceso más que al propio guion que deben interpretar. Ese es el único motivo por el que nadie recuerda sus vidas pasadas y mucho menos nuestro tránsito por la Cocina del Destino.

Generalmente, quien queda atrás como vivo en una determinada interpretación Cósmica, sufre por el desapego que se produce al partir nuestro conocido, familiar, amante o amigo. Es un hecho puramente egoísta porque en lo más profundo de nuestro inconsciente conocemos que el Ser que amamos no murió en realidad, en el concepto que tenemos de la Muerte, ni morirá jamás pues se trata de una Entidad Eterna tan unida a nosotros como las células que conforman nuestro músculo cardíaco, entre sí.

El verdadero Iniciado es siempre consciente de esta Gran Verdad: La Muerte como Entidad verdadera es solo un mito, una ilusión producida por nuestro desconocimiento de la diferencia existente entre la Realidad y la Verdad; pero eso es un historia que debería contarse en otro momento, no ahora. Evidentemente, el Mundo del Romanticismo hasta ha antropomorfizado, a la propia muerte, convirtiéndola en un esqueleto cubierto con un hábito encapuchado negro y armada de una guadaña o, por el contrario, a una bella y bondadosa muchacha gótica con una cruz ansata colgada alrededor de su cuello.

Cuando lloremos por nuestros seres queridos que han partido hacia otro lugar, pensemos que se trata de un acto egoísta, de apego, por lo que hemos perdido: Su cariño, amor filial o marital, compañía, apoyo moral o económico… ; pero nada más. En el fondo, muy, muy en el fondo, todos nosotros sabemos que nuestro compañero o compañera ha dado un salto vibratorio hacia otra vida, otra interpretación teatral y que nosotros deberemos continuar con nuestro guion hasta que éste se acabe y ese final es lo que la Ignorancia de las personas humanas denominamos Muerte.

OJOS